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En estas épocas en que la energía empieza a escasear, habría que recuperar los sencillos y eficaces artificios creados hace décadas por estudiosos eclipsados por el auge del petróleo. Uno de estos estudiosos contemporáneos es el ingeniero Rodolfo De Benedetto, quien nos contaba con entusiasmo que está leyendo escritos de principios del siglo XX que contienen ingeniosas ideas para salir de la encrucijada energética. Solemos otorgar demasiado crédito a la ilusión de que los avances tecnológicos modernos nos salvarán finalmente del desastre. Pero el problema es que los intereses económicos y las necesidades de amortizar investigaciones previas hace que la aplicación de las investigaciones tarde en llegar o sólo estén al alcance del mundo desarrollado. Roberto nos decía que, luego de estudiar durante casi una década los generadores eólicos de eje horizontal los desechó por ineficaces. Esta declaración es sorprendente, porque este tipo de molino se están instalando actualmente en muchos países de Europa.
A favor de que la eficiencia no tiene por qué estar reñida con la economía, vale comentar que en nuestro taller de Bernal estamos armando un calefón solar con simples botellas plásticas de gaseosas y cuyo costo no debe superar los 10 dólares. En este momento en que en la Argentina se van a imponer premios y castigos a quienes consuman un poco más de gas y luz, un humilde cartonero podría armar en media hora, y con los mismos materiales que recoge en la calle, un calefactor como el que proponemos, o una cocina bruja, con la que se puede ahorrar un 70% del consumo de gas en la preparación de un buen puchero.
Uno de los artificios para ahorrar energía que hay que rescatar de las sombras para bien del planeta es el muro Trombe, llamado así por haber sido diseñado por el ingeniero Felix Trombe en Odelló, una localidad junto a los Pirineos. El muro Trombe es una pared pintada de negro (para absorber mejor la radiación solar) que tiene delante de la pared un vidrio formando una cámara de aire. Es efectivo si se aprovecha al máximo la radiación solar armándolo sobre muros orientados hacía el sur, en el hemisferio Norte, y hacia el norte en el hemisferio sur. Los rayos de luz que chocan contra el muro oscuro generan calor que el vidrio impide escapar. Dado que el aire caliente es menos denso que el aire frío, sube transportando el calor e ingresa a la casa por una abertura superior. Al mismo tiempo, el aire frío de la casa sale por una ranura que se conecta con la parte baja de la pared Trombe. El aire continuará circulando y calentando la vivienda. Lo maravilloso es que con un simple cambio de dirección de las ventillas que regulan la circulación del aire, tanto en la parte superior como inferior, el muro Trombe también sirve para refrescar la casa sacar aire caliente del interior.
Rubén Ravera
autosuficiencia Press
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