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Aunque la mayoría de los jóvenes con conductas problemáticas en los albores de la adolescencia no presenta ninguna patología psiquiátrica de base, sí existen ciertos cuadros clínicos con los que se relaciona.
“Tal es el caso del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que si no es correctamente diagnosticado y tratado en la infancia se convierte en un factor de riesgo para presentar trastornos de conducta y personalidad en la adolescencia e incluso en la edad adulta,” explica en el Boletín “SaludPress” el doctor Javier Quintero , Psiquiatra de la Fundación Jiménez Díaz , Profesor Asociado de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del libro Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad a lo largo de la vida.
“Existe un porcentaje de niños que ya desde los albores de la adolescencia presentan dificultades para formar su personalidad, son niños que cuando llegan a la edad adulta han desarrollado una serie de carencias en su forma de relacionarse con el mundo, que con frecuencia evolucionan hacia un patrón disocial o border line. Podríamos estar hablando de niños con TDAH que han evolucionado mal o que simplemente no han sido tratados”, puntualiza este experto.
En los últimos años se ha visto que el TDAH trasciende a la edad adulta en 1 de cada 3 casos, “una realidad que nos hizo plantearnos la necesidad de abordar este trastorno en su globalidad”, asegura Quintero.
Patologías asociadas al TDAH
La mayoría de los niños y adolescentes con TDAH presentan, además, otros trastornos psiquiátricos asociados. Los más frecuentes son el trastorno negativista-desafiante (TND), del humor y de ansiedad. Algunos ensayos clínicos demostraron que las enfermedades que con más frecuencia se presentan junto con el TDAH eran el trastorno negativista-desafiante y/o trastorno de conducta (con un 38 al 64 por ciento), los trastornos afectivos (entre un 34 al 21 por ciento) y los de ansiedad (entre un 28 -16 por ciento de los casos).
“Otras patologías asociadas son los problemas del aprendizaje que adquieren una importancia especial a la hora de acercarnos a un diagnostico temprano, ya que suele ser una de las primeras dificultades que presentan estos niños, junto con los problemas de conducta. También pueden aparecer otras dificultades como en la coordinación, los tics o los trastornos generalizados del desarrollo o del espectro autista”, señala el doctor Quintero.
Existen diferentes factores que condicionan la existencia de la comorbilidad en TDAH, algunos de ellos son de tipo biológico (sexo y edad), otros se refieren a los antecedentes de patología psiquiátrica en la familia y los demás a características de la propia enfermedad como la edad de inicio del tratamiento o el subtipo de TDAH. “Así, resultan más frecuentes si el tratamiento se inicia de forma tardía, en el tipo combinado de la enfermedad (definida por la presencia de déficit de atención e hiperactividad), en niños (en comparación con las niñas) y en los casos con historia familiar de trastorno bipolar y TDAH”, explica el doctor Javier Correas, psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.
Difícil diagnóstico
Si ya de por sí el diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no resulta a veces sencillo, la existencia de enfermedades asociadas en el paciente lo dificulta aún más. El motivo es que los síntomas del trastorno comórbido (asociado) pueden solaparse y enmascarar los del TDAH. Además, “sabemos que empeora el pronóstico porque hace que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tienda a cronificarse y su tratamiento resulte más complejo”, añade Quintero.
Aún hoy el diagnóstico de muchos de estos niños llega con demasiado retraso y eso repercute directamente sobre la evolución de la enfermedad: “cuanto más tardío es el diagnóstico y su tratamiento, peor es el pronóstico”, destaca el doctor Correas. Y aún peor, muchos casos no llegan ni siquiera a detectarse de manera que la patología avanza durante la adolescencia y hasta la edad adulta. “El problema del infradiagnóstico, más acentuado en las niñas, podría ser un factor de riesgo para el desarrollo de patología psiquiátrica en la edad adulta, como el abuso de sustancias, trastornos de la personalidad, del control de impulsos y cuadros de depresión y ansiedad”, añade el doctor Correas.
En uno de cada tres niños con TDAH el trastorno trasciende hasta la edad adulta, siendo una de sus consecuencias más dramáticas el aumento del riesgo de consumo de sustancias.
por Francisco Acedo Torregrosa
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